jueves, 3 de septiembre de 2009

MESERO, HAY UNA MOSCA EN MI POESÍA

Dicen los dos te amo o lo piensan y lo sienten en correspondencia mutua,
pero cada uno quiere decir una idea diferente, un aroma diferente en la
suma abstracta de impresiones que constituyen la actividad del alma.


Bernardo Soares.

Hago un apunte previo antes de entrar a mi propuesta de análisis de Teoría de la afrenta de Armando González Torres.

El profesor aplica el análisis mientras una mosca despistada despierta al poeta A y al poeta B. Tirados por un lirio que les cuelga del pie. Compadres revolucionarios de bohemia miran amodorrados la pantalla blanca. Advirtiendo que, la princesa esa a la que no le huelen los pies y que espera en lo alto de una torre por un beso que estos posaran en sus labiecitos rosados para luego valsear, la poesía que ellos conocen y que no escapa a las definiciones ha sido ofendida, pero no sólo eso sino que en la ofensa hay ninguneo, ultraje, sobaje y sobamiento, gargajos, patadas, rasguños larguísimos, hay manoseo con unas manos mugrosas, vituperio, bragas desabotonadas, maldiciones, deshonra, rapto y secuestro, prostitución, humillación, azote, peste, bombardeo, fumigación, pisoteo y confusión, pues la princesa, según los pobres vates ha sido confundida con prosa, mejor perra que prosa. Pobrecita poesía, pero para eso están sus caballeros para defenderla de los oprobios y brincar por ella y protegerla a muerte con chalecos a prueba de balas y armados hasta los dientes. Un par de rostros trémulos tratando de imponer su dominio.

El libro de Armando González Torres, poeta, nacido en 1964, insulta a los poetas. Sí, ya sé, a ese tipo de poetas. Su lectura y lo suscitado en clase demuestran su valía. (Pienso mucho en la Vanguardia, en los estridentistas, Arqueles Vela por ejemplo presentó El café de nadie, tres textos de veintitantas cuartillas cada una como novela, en Joyce con su Ulises rechazado por las editoriales). Y demuestra también la violencia y la relación crítica del sujeto y el objeto. El análisis que requiere el texto va más allá de análisis literarios en donde hay impresiones, figuras retóricas, datos biográficos, chismes y juicios de intelectual sedicioso. Hablo de la filosofía, que bien o mal ha ido rastreando las coordenadas de esta relación crítica a la que me referí arriba. La crisis del sujeto en la posmodernidad es básicamente el descubrimiento de un sujeto que ha perdido la capacidad de análisis profundo. Y aventurando un poco el alcance del libro creo que las campanadas que Armando González Torres da son para anunciar “la muerte del poeta”. Los poemas o parágrafos o textos o resultado de malas noches tienen en conjunto una vertebralidad poética. El libro entero es un poema, uno de esos poemas largos que rebullen con la interpretación de su tiempo. El poeta es augur que en su impronta levantan su antorcha para indicar a los otros una dirección. Esta Teoría de la afrenta recoge el delirio romántico con todo y la nostalgia y la alusión de los dioses paganos, recoge el reclamo culterano de las vanguardias, la crítica al lenguaje y produce un temblor en la poesía. Esa es la afrenta, la teoría que aplicada pone de cabeza a los poetas.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Desbarajuste espontáneo involuntario
Carcajeos de ingenuidad
No importa no pasa nada
Risotada una tras otra y letras escasas
Pese a todo lapso pasado, año olvidado
Ya vivido y al fin huido.
Mente cambiante reflexiva
Segundo aire 16 razones,
Brotan letras surgen estrofas.
Sabiduría distribuida juicio impartido
Iluminación conlleva a aquella traviesa.
Como al llorar su voz cortada,
Anteojos, barba y cultura,
Camisa color cielo abrigo de noche,
Como un orca, tela en su cuello
Todo es inspiración en conjunto.
Picardías, chascarrillos y chispa
Simpatía como fruto.
Tan alto tan grande En el podio
Pedestal solo suyo interesante.
Indiferencia: mi nombre ignora
Ideas, sabiduría compartida
La gratitud como regalo
De sentimientos adoleciendo
Rebeldes, inteligentes, ellos
Ellas y ceciblue

aqui una muestra ( ami gusto no muy buena) de la suerte que es tenerlo como profesor.

cecilia chavez del 501