miércoles, 9 de abril de 2008

HAMSTER

La habitación olía a hamster. Estar lejos no significa nada. Una estocada en el cuello, una estocada profunda. Soñé que era Roberto Bolaño y al jugar una cascarita pedía ser el auriga. No nos fue bien y aunque eso es en lo que el juego consiste de verdad, no nos fue nada bien. Lethaby a lo lejos, tirada en una cama lejos y profunda como la estocada al mono con la espada de madera. Lo que sea, contentado con la escritura, adormilado bajo la lluvia, amodorrado, tembloroso pensante, distraído, borracho. Lethaby en su cama tibia. La carrera nocturna del hamster, a la vuelta de los recuerdos perfectamente acomodados en almíbar de olvido. La canción reciente acomodada también en la amniótica. La repetición que relata las más de las veces un puño en el niño pequeño, la sombra de una nube virgen sobre los árboles. Todo aquello parece confuso si lo mostramos así, el velo de la poética desciende levemente sobre las la sala repleta de almas humeantes humanas, secuestradas por una decena de revolucionarios que han de persistir en la muerte. Es el mismo mecanismo de cuando se echa en cuenta la marcha, a trote del silencio y a galope que más bien es el rompimiento de amarras torpemente sujetas a marinos que se rehúsan a seguir la cántiga, a tararear durante el alto. Alucinaciones que se traslucen detrás de la cara de idiota, la cara de hamster escapando. Se retracta de lo hecho, quiere salir a buscarla en aquella rueda metálica que huele a aserrín viejo y a humedad. La carrera también es una espera activa, un desmembramiento en la trinchera lodosa y una lluvia de julio. Fruto podrido en la mesa de los bravucones con moscas.

Lethaby cae cada noche sobre la cama rendida del trabajo alienante de contar pajillas blancas. Lethaby corre cada mañana en torno al parque Santiago y nada todo el día para caer rendida como la suposición de lo que hace, cae la posibilidad de ir corriendo hacia alguna parte y venir de alguna parte según la lógica en turno, demorada y devota. Ambos corren sobre la misma rueda, pero no se encuentran.

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